domingo, 22 de mayo de 2011

Veintidos de Mayo de Dos Mil Once

Ser fiel a la propia coherencia o serlo a las exigencias ajenas. A veces coinciden unas y otras, a menudo divergen las apuestas. Respuestas, necesito respuestas... Y para alcanzarlas he de preguntarle a mi espejo... ¿Qué es lo que quieres hacer? ¿Cuál el error en el que no quieres volver a caer? ¿Volverás al redil de las apariencias a cambio de la comodidad prestada de la que tanto protestabas?

No quiero más incopatibilidades con mis competencias; ni suavizadas por excusas apuestas; no más argumentos interesados que me permitan dormir a pie quebrado, puesto que a base de sominiferos, no creo que pudiera hacerlo a pierna suelta. Siento que la tranquilidad no se conquista sedado o poniendo, dónde no hay herida, tiritas.

Sin explicaciones, sin rendir cuentas a nadie más que a la almohada, nadando contracorriente... Aun no siendo entendido por la gente, paso a paso... Paso a paso, de uno en uno, es el lema que me ha propuesto el dilema que he dirimido esta noche, lejos de casa, lejos del entorno que me rodea y embauca; allí en el monte, aquí mismo, dentro de mis entrañas; forzando el enfrentamiento contra todo aquello que no siento.

En la Puerta del Sol se debaten nuevas formas de enfrentarse a las crisis; conflictos complicados, más allá de reyertas particulares, más allá de guerras mundiales. Se disputan la victoria los contrarios, que allí se están descubriendo complementarios, no es necesario salir a la calle armado hasta los dientes; un poco de convicción es suficiente. Se pueden organizar foros en los que con respeto se propongan alternativas, muchas, tantas y diferentes... Remando asido a un parapente, surcando el viento entre la gente; moviendo dunas impertinentes. Algo diferente, que de la competencia no haga bandera, sino de la colaboración, patrimonio constante.

No seguiré peleándome, por tanto; con mi ego, ni con aquellos consejos bienintencionados que se han ido transofrmando en sentencias de muerte. No permitiré a la mente que me juegue malas pasadas, ni me sentiré culpable por no hacer lo que de mí sea esperable... Quiero soprenderme continuamente, y no saber esta noche, cuando me acueste, lo que vaya a depararme el día siguiente; mañana, cuando me despierte.

Quiero caminar, sin meta por delante, sin huellas que mi zancada lastren; de momento, con una mochila ligera, sin ella en cuanto mi confianza no sea un timo. Quiero sentirme libre, sin amarres a cosas indecentes... Intereses que dejen en pañales a esas ideas que dicen que me hacen convincente. El viernes estuve a punto de tomar el micrófono para decirles todo esto y mucho más a un montón de jovenes, adultos y viejos que en la Plaza del Mercado, aquí en Logroño, intercambiaban opiniones como en Madrid... Pero al final, me arrepentí; por suerte, para mí, pudo la honestidad... El protagonismo está de más para un egolatra de verdad. Quiero caminar, en silencio, nada más.

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Hacedor de Sueños by Daniel Calvo is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.