lunes, 3 de mayo de 2010

Oyón-Nájera (iv) (Diez de Septiembre)

Un garbeo por el mundo, por una parte de mi reino, aquí mismo, aquí dentro, paseando mis entrañas por el universo. Imaginando en lontananza un rosario de estrellas que recen mis plegarias en sus melodías clandestinas, allí arriba sobre el firme reflejo de la rosa de los vientos... Para que me iluminen el camino, para que cabalguen conmigo sobre la dirección precisa, para que avanzando en el mismo sentido converjamos con el punto de destino, ese mismo en el que, cada jornada, rinden cuentas la tarde y el ocaso. Siempre hacia Occidente, continuamente hacia Poniente, mirando a partir de mediodía y hasta que el Sol se ponga, al Sol de frente.

Ya no me empujarán expectativas fundamentadas, ni me atrapará la desesperación esperada; me sobrará cualquier protocolo, y tradiciones a mansalva; ¿para qué quiero ya los guiones establecidos y los planes hechos por otros? Porque aún retumba en mi memoria el fracaso, que por no fracasar fue triunfando; porque me he impuesto olvidar aun sabiendo que los impuestos acaban pariendo recuerdos nefastos. Porque quiero dejar atrás todos aquellos fastos implantados en el inconsciente inocente allí por el siglo XX por los vaticinios de unos cuantos charlatanes agoreros con voces grandilocuentes; ya no quiero que me digan nada todas aquellas perodatas sin sustancia. Los milagros divinos y las catástrofes demoniacas, unos y otras se han tornado insecticidas repelentes, no volveré a permitir que me embriaguen con promesas infundadas cimentadas en importancias vagas, aunque en este empeño me hipoteque.

Ni siquiera cuando la confianza depositada en mis piernas cansadas amenace rendirse agotada, ni si las infraestructuras establecidas me prometieran de verdad unas alas; no quiero alas artificiales porque ya conozco sus verdades. Ya no me importa si en Santiago de Compostela están enterradas las reliquias de Santiago, las de un guerrero capitán o las de un mendigo harapiento que cogieran del basurero más próximo para exhibirlo en aquel lugar. Ya no me preocupa si los “turigrinos” más que ayudar molestan; ni me quita el sueño ser reconocido por la etiqueta de mi concha, no la llevo por supuesto. Sea uno de ellos o uno de los otros, soy quien va a caminar hasta que las piernas aguanten o el camino me diga que ya es suficiente.

En un instante, lo que me ha costado colocar la mochila sobre mis hombros y equilibrar su peso amarrado a la cintura. En un instante, siento lo que estoy sintiendo, y por fin explota el aroma de días enteros de primavera recorriendo caminos polvorientos. Por fin entiendo, aunque nada comprenda, el fruto de mi propia siembra, y las que me estremecen ya no son creencias ajenas. Es curiosa la memoria, no solamente la que reside en la cabeza. Los músculos ya se despiertan, y los sentidos con ellos. Qué pronto había olvidado lo que al orgullo no interesaba. Por no perder el estatus, o por aferrarse a la condición adquirida con tantos años sumisos, porque era tan cómodo estar allí sentado, en la barra del bar varado.

4 comentarios:

  1. Otra vez en el camino?
    Buen inicio peregrino!

    abrazos.

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  2. El instante pasa. Nada corresponde ya a la vez anterior, ni el tiempo, ni la luminosidad o la oscuridad, ni aquella lluvia, ni aquel sol, ni los silbidos del viento. El momento se ha ido, y con el se ha llevado todo lo demás; al volver al camino hace que parezca de nuevo. Nuevo.

    Pero vuelves..
    ¿Vuelves para encontrar aquello que te produjo ese vacío del que hablas aquí?
    ¿Vuelves al Camino, o huyes por él?
    ¿De qué va relleno tu equipaje-interior?

    Beso.

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  3. Dime?andas nuevamente por el mundo amigo?como que no te entiendo muy bien,abrazo

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  4. amigo hay momentos muy cerrados,herméticos,en tus comentaros,que solo me hacen pensar,que no se lo que son...un poco mas desestructurado,por favor...el poema habla de de los derechos a la igualdad de oportunidades,que a las mujeres,no es facil que se les den...es una lucha bastarda y perdida, y no me vengan con la media naranja,no,no, somos historias diferentes,las de unos y los otros,y no se pueden cambiar, eso hace que seamos cada uno,diferente del otro...
    un abrazo
    lidia-la escriba

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Hacedor de Sueños by Daniel Calvo is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.